Desde muy pequeña tuve fascinación por los trabajos manuales. A los diez años mi mamá me enseñó a coser y mis abuelas a tejer a dos agujas y a crochet. Mucho tiempo después estudié Diseño textil y de Indumentaria, luego de un paso por las Ciencias Políticas, siempre comulgando entre esa dialéctica entre el hacer técnico y la política, más bien, entendiendo como la vida como un hecho político en sí. Trabajé en varios talleres de alta costura de la ciudad, tuve una pequeña marca de bolsos y carteras, y organicé varias ferias en distintos bares de la ciudad.
Ni bien terminé de estudiar hice un viaje largo por el Noroeste argentino, Chile, Bolivia y Perú que resulto ser iniciático, semilla de lo que vino después.
Residí durante dos años en la ciudad de Barcelona (España) donde me inicié como vestuarista y gestioné un taller de costura en el espacio La Nave Espacial, una nave de circo y centro cultural. También realicé una pasantía en el sector de diseño de producto en Fabrica, el instituto de investigación de diseño de la Fundación Benetton en Italia y participe de varias residencias artísticas en España y Portugal
Luego de varios años de habitar la ruralidad y ser cocreadora de una granja agroecológica en Ibarlucea, un pueblo a las afueras de mi ciudad natal en Argentina, actualmente resido en Rosario donde trabajo en el proyecto Flor Barraza textil vivo y soy docente en la carrera de Licenciatura de Diseño de indumentaria y textil de la UNR.
El proyecto de Flor Barraza nace junto con la llegada de mi primera hija, Vera. Dicen que ser madre, parir es morir para volver a nacer. De esto doy fe. A partir de la intensa experiencia que fue iniciarme como madre y maternar, me di la posibilidad de revisar mi trabajo y a lo que quería dedicarme. Este proyecto nació y sigue siendo una búsqueda profunda al interior de mi misma, de mis raíces, de mi ser esencial, para volver plasmado en cada prenda y cada detalle de mi hacer cotidiano, en el ámbito de mi trabajo y como no, en el de mi hogar. Con la profunda convicción de que somos solo si somos sinceros y verdaderos, primero con nosotros mismos, y luego con nuestro accionar.